Mundial 90, octavos de final, y un clásico: Argentina - Brasil.
Todo el partido Brasil atacando, los verdeamarelos que iban y no podían, la suerte estaba del lado argentino: Palo, travesaño, Goyco...
Hasta que a 10 minutos del final, Maradona con un tobillo muy hinchado mete un exquisito pase (quizás el único destello de magia del 10 que se pudo ver en ese mundial) a Caniggia, para que el pájaro defina con clase.
Y... todavía Taffarel se está lamentando!
La alegría no es solo brasilera
28 ago 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario